A mi querida «yo» en los momentos más oscuros de mi «depresión»:

[Carta anónima]

Soy tu «yo» en los no tan malos. Cuando te das un poco de margen y no te ahogas en tu propia existencia. Quiero hablarte ahora que tengo cierta «claridad» y darte varios anclajes para que no vuelvas a desear desaparecer en este mundo. Y es que, como dice Dumbledore: «La felicidad se puede hallar hasta en los más oscuros momentos, si somos capaces de usar bien la luz».

No eres tus pensamientos. Ellos no te definen. No son lo que eres. Convierte esto en tu mantra, repítelo todos los días delante del espejo, mientras vas en tren, cuando esperas a alguien. Tatúatelo si lo necesitas. Recuerda esto antes de creer sin ninguna duda que eres una inútil, que no mereces la pena, que nadie te quiere y estás sola. Tus pensamientos están distorsionados, limitados por tu baja autoestima y no son reales; no dejes que se apoderen de ti.

Ningún miedo es insalvable. No permitas que te limite por muy cuesta arriba que se te haga. Aunque a veces sea como romper una pared de hormigón con la cabeza y pienses que no lo superarás. Pero lo harás, como lo has hecho otras veces. Lo conseguiste con tu ansiedad social, con tus deseos de independencia y tus miedos al qué dirán. Es algo que ya has hecho antes, no pienses que en otros casos no será así.

Comparte lo que tengas dentro. No te lo quedes para ti sola. Porque en ese momento no serás capaz de tener una buena perspectiva de tu vida. Deja que las personas a las que le importas te ayuden. Acepta su comprensión y compañía porque es lo que necesitas y no puedes darte en ese momento.

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Eres fuerte aunque pienses todo lo contrario. Y tampoco hay nada de malo en ser débil, por mucho que la sociedad nos haya enseñado a ocultarlo. Busca tus puntos fuertes, apúntalos y poténcialos. No te sientas culpable por los fallos que puedas cometer, por los aspectos que no te gustan de tu personalidad; no eres perfecta y no tienes por qué serlo.

Y, por último, no vivas en el pasado. No es un buen lugar para acomodarse. Empiezas a pensar que las cosas que te han pasado volverán a ocurrir pero no, te ocurrirán otras diferentes aunque sean en el mismo contexto. Empezarás a definirte por tus traumas y estos se convertirán en tu baremo para ver las cosas. No eres tu pasado, eres tu presente y tu futuro, cosas que aún puedes cambiar y modelar. Concéntrate en eso.

No te puedo prometer que estos consejos que te he dado resulten útiles todas las veces que decaigas, pero estoy segura de que será una buena brújula para volver a ver el norte. Y, mientras tanto, experimenta, haz lo que te gusta, busca momentos para ti y para los demás, nada, baila, lee… simplemente haz cosas y nunca dejes de soñar.

Querida Cintia de 17-20 años:

[Carta de Cintia Fernández]

Probablemente no me tomes en serio cuando comience a lanzarte recomendaciones (aparentemente sin ton ni son), pero, créeme, todas y cada una de ellas son importantes: te ayudarán a poner remedio a muchas de esas cosas que empiezan a afectarte y que, si no haces nada, con el paso de los años se harán más grandes cual bolas de nieve. (Así que hazme caso y mueve el culo).

(Y ponte cómoda para leer, que tengo mucho que contarte).

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